El Soplao 2010 -22-05-2010
May 24th, 2010 por JaviGonz
Hilo en el foroMTB
Fotos MiguelAngel
P-POD:
El primer Soplao de P-Pod, osea, Yo - Crónica Sentimental
Salimos rumbo a Cabezón al mediodía, parando para comer nuestro preceptivo plato de pasta – nunca creía que pudiera cogerla manía, y sí, que manía la tengo – para llegar al hotelito rural a eso de las siete de la tarde. Nuestro alojamiento era bastante peculiar pero nada más entrar al garaje a dejar las bicis ya nos llevamos la sorpresa de estar rodeados de compañeros conocidos, allí estaba la Yeti de Popuser y otras más que eran de los amigos de Quintanar, Phelipow, Pulebiela,…
Nos fuimos a Cabezón a recoger los dorsales y ya empezó el reguero de conocidos. Para mi el encuentro más especial fue con Annabel, Santajuliana, con la que llevaba cruzándome mensajes en el foro más de un año y más recientemente en facebook y a la que aún no había podido dar dos besos. Allí estaba con su tienda rodante y esas bicis de ruedas grandes tan bonitas.
Cenamos con Mig y su cuñado Ivan en el horreo de la plaza, ese donde nos tomamos las pizzas el año anterior, con comida argentina preparada por Matias y Paula, que buena y que abundante. Y que simpáticones son los jodios.
Preparamos toda la intendencia de la bici y para la cama. Yo dormí poco, los nervios supongo. Nos levantamos a eso de las 6 y compartimos desayuno con los amigos de Quintanar. Salimos rumbo al pueblo y nos colamos todo lo adelante que pudimos en la salida a eso de las 7:30. Risas, fotos, consejos y yo pegando saltos como el muñequito verde del foro porque no podía más. Qué tiren los voladores de una vez! Y los tiraron. Y salimos del pueblo con la gente animando, yo pegando gritos mejicanos en honor a Gaby, e intentando no perder la posición como me habían aconsejado.
Se empieza casi bajando, se sube un poco, y se vuelve a bajar. En la bajada, una pista bastante rota y con tierra suelta había varios accidentados… mis frenos empezaron a chillar un poco más con esas visiones pero enseguida se me pasó y la que pegaba gritos era yo que mi amigo Bart me ha dicho que vienen muy bien y yo soy muy obediente, jeje. Por el camino iba saludando gente, Lala, los chicos de su club, Solis, el chico que diseñó la equipación del foro femenino, Rey Carlos y seguro que se me olvida un montón de gente que me pasó dando ánimos.
La gente de los pueblos por los que pasábamos animaba un montón, desde los coches, mucho más siendo chicas, te llevaban en volandas con sus jaleos, una pasada.
Me encontraba bien, iba a buen ritmo pero… llegó el Soplao. Enseguida eché pie a tierra aconsejada por Julio y empecé a caminar con la bici y a quitarme ropa. Qué calor! La sensación era como si alguien te estuviera apretando la cabeza para clavarte en el suelo. Y me quedé sin agua en el camel. Así, caminando un ratillo y subida en la bici otro poco fui aguantando hasta que quedaban unos 4 kilómetros para llegar al avituallamiento. Ahí Julio ya me hizo sentar a la sombra porque me estaban dando los siete males – retortijones, mareos, escalofríos – y ahí estuve un rato intentando recuperarme a la vez que decidía qué hacer. Y entonces llegó Annabel. Convenció a Julio de que tirara y nos subimos las dos muy despacio hasta el avituallamiento. Charlando, caminando, dando algún pedal, haciendo amigos por el camino todos debajo de una sombra. Llegamos al avituallamiento del Soplao, que me pareció que estaba lejísimos y allí casi no quedaba de nada. Yo me ventilé un litro de agua en dos minutos y casi me obligaron a tomarme un donuts que los de la organización habían ido a comprar al bar porque se les había acabado el avituallamiento. Después de comer y beber me encontré mucho mejor pero decidí ser realista: iban a ser muchas horas de sol y si ya me había puesto mal en las que aún no eran las peores, la cosa sólo podía ir a peor y encontrarme con un problema más grave probablemente en el medio de la nada. Así que Annabel y yo nos unimos a la expedición de retirados por lesión o bici rota y vimos otra cara del Soplao, el de la organización. Paramos en todos los talleres a ver si encontrábamos las piezas que faltaban para la bicis rotas, sin suerte, nos fueron contando el estado de los heridos, las otras pruebas que organizan, y un montón de anécdotas de ediciones anteriores, vamos que estuve en el Back Stage de la prueba y me divertí un montón.
Llegamos a la Campa de Ucieda y allí estaba Julio avituallándose para seguir, con nuestros amigos Ana, Cova y Berto. Annabel encontró a los Caimanes de Betanzos y decidió subirse el Moral con ellos. Yo me fui en bici hasta Ucieda, me pegué una ducha y me fui a comer un solomillo con mis amigos. Me costó bastante comer, supongo que por el calor, pero me vino estupendamente.
Y de ahí a Cabezón a tomar cervezas y a hacer fotos de la llegada para ver si Julio lograba conseguirlo. Y lo consiguió sin luces ni nada y con una sonrisa en la boca.
La experiencia ha sido buenísima. Ahora sé un poquito más de a lo que se enfrenta uno en una prueba como esta. No entendía por qué se rompían tantos cambios, por qué se queda uno sin pastillas, ahora lo entiendo todo. Es durísima pero es divertidísima. Merece la pena ir y sufrir porque se divierte uno tanto con la gente, tanto con los compañeros como con el público que parece que está viendo el Tour, todos entregados desde las 8 de la mañana de un sábado!
Volveré con la intención de acabarla, más preparada, con menos kilos, pero sobre todo con el deseo de saborearla a tope desde la salida hasta donde se llegue. Gracias a todos por los ánimos y apuntaos el año que viene que Julio dice que no va y voy a necesitar apoyos.
JUANJO88ES:
LOS 10000 DEL SOPLAO 2010, QUE COSA MAS BONITA!!
7 de la mañana y me encuentro en Cabezón con mi amigo Pablo (Pablerick) en la salida, el día anterior julio (Torpedomaster) me había llamado para quedar los que normalmente coincidimos de las Rutas Alternativas, pero a la vez me comenta que el año anterior salieron con 5 minutos de retraso ‘espíritu alternativo total claro’, con lo que decido quedar con Pablo y llamarlos desde la salida. Veo que 10 minutos más tarde llegan Miguel Ángel, Julio y María ‘joder si han llegado antes de la traca!! ’ Pero la calle está intransitable y llena de corredores y eso que el regalo ya nos lo habían dado el día anterior así que no podemos hacerles hueco con lo que saldrán mas retrasados. Miguel Ángel se acerca y nos dice que después de la salida nos coge, nosotros le decimos que vamos a ir muu tranquilos que el día va a ser largo.
A las 8 dan la salida y los primeros km son de mucho nerviosismo, Miguel Ángel nos pasa y decide tirar hacia delante ya que Julio y María van a un ritmo más bajo. Pablo y yo decidimos no ir detrás de Miguel Ángel ya que el colega tiene más calidad y seguro que nos revienta, así que seguimos a nuestra bola, no queremos cebarnos. Hay un descenso hacia Rioturbio en el cual veo dos trompazos tremendos que me hacen tomar todavía mas precauciones ya que la gente adelantaba por todos los lados (al día siguiente leyendo el periódico me entere que Joseba Beloki se había visto involucrado en una de las caídas, mala pata para este pedazo de crack, espero que no sea nada). Saludo a mi niña martita que me estaba viendo desde Rioturbio donde se encontraba nuestro hotel más feliz que un regaliz sin saber lo que me iba a esperaba todavía.
Pasamos la subida de San Antonio notando que empieza a hacer bastante calor y descendemos a la localidad de Caviedes, mas adelante llegamos a la Cocina donde comienza el ascenso a las cuevas del soplao, vemos el primer cartel intimidador “comienza el infernuuu” Zas!!! La primera en la frente, menuda subida de infarto. La subida es muy técnica y hace poner pie a tierra a casi todo el mundo en el que me incluyo ya que el calor empieza a ser insoportable y prefiero guardar fuerzas ya que no quiero petar por 500 m de pedrolos. Pasamos la zona de la cocina y nos volvemos a subir a nuestras maquinas, llegamos a la carretera y vemos desde abajo como serpentea el camino hacia las cuevas del soplao, aquí me doy cuenta de lo bien organizado que estaba el tinglado ya que hay mecánicos con quads arreglando cadenas rotas y engrasando transmisiones, ‘joer si parecemos profesionales, y yo con la mochila llena de bártulos que no me van a servir de nada en todo el día’.
Coronamos las cuevas, cargamos liquido en el avituallamiento, comemos algún pastelillo empalagoso y nos tiramos por un descenso de tierra roja como el fuego del infierno y bastante técnico que finaliza en una rampa de hormigón rallada que machaca las manos, llegamos a Celis el paisaje ya es espectacular y después de quitar el polvillo rojo de las bicis en una gasolinera nos acercamos a Puentenansa y Carmona, me sentía como en verano azul, la verdad es que iba bastante bien. La subida a monte AA comenzaba por carretera. La gente aplaudía por donde pasábamos y eso hacía que me encendiera pero Pablo me insistía en que no me cebara una y otra vez, que guardara fuerzas ya que no convenía forzar la máquina en el llano. Decido hacerle caso ya que el es cántabro y conoce el terreno. Comenzamos la subida al Monte AA los mecánicos nos pasan con los quads indicándonos que bebamos mucho liquido, son las 12 y llevare bebidos más de 2 litros de agua y empiezan los rampones de hormigon 23 % del monte AA en los que subimos como buenamente podemos hasta que echamos el pie a tierra ya que es imposible con tanto calor!!!. Nos echamos a un lado mientras los mas aguerridos bikers suben como buenamente pueden mientras se repiten los crujidos de las transmisiones y alguna que otra rotura de cadena. Cuando podemos volvemos a subirnos a las bicis para coronar el puerto.
Son las 12:30 y queda todas las subidas gordas, descendemos y llegamos a Ruente con algunos repechillos donde Pablo me empieza a decir que no va fino y que tire para delante, le digo que no que le espero. Llegamos al tercer avituallamiento donde Pablo me presenta a su familia, comemos y nos decidimos a comenzar la primera subida al Moral, me encontraba genial pero no tenía ni idea de lo que se me venía encima.
Comenzamos el Moral (12 km) ya es mas de la una de la tarde y esperamos coronar en una hora y media, llevamos 3 km de puerto y Pablo no va fino, me dice que tire para adelante, pero yo insisto en esperarle, subimos demasiado despacio y nos va adelantando muchas personas, le saco unos veinte metros y aflojo para que me coja de referencia, como soy un puto patoso casi me piño y tiro a tres ciclistas por mirar para atrás.
Finalmente el me da una voz y me dice que tire para arriba le contesto que subo a mi ritmo pero que tiene que acabar la prueba como sea. Empiezo a tirar con mi trote cochinero que no era mucho mejor que el de Pablo y adelanto a varios bikers cuando llevo 2 km solo me doy cuenta que la he cagado, el calor aprieta mucho, me estoy deshidratando y me quedan 7 km de puerto, sigo bebiendo todo lo que puedo y me fijo en que todas las sombras están cogidas por gente, la peña esta acalambrada y tirada en la sombra, por primera vez comprendo lo que es el soplao y comienza mi comedura de pelota particular ‘qué coño hago aquí, me doy la vuelta, quien me mandaría a mí, toda la culpa la tiene Cesar Gr por joderme la media, que mamón tenía que estar aquí pasándolo mal conmigo, así seriamos dos cangrejos al sol’, lo peor es que veo que me va a dar un calambrazo en la pierna de cuidado, así que antes de que me dé decido parar en una sombra un ratillo y estirar un poco, justo viene el coche medico y nos pregunta a mí y a 6 tíos que nos refugiábamos en una sombra de medio metro apiñados como ratas que si estabamos bien y que si queríamos agua. Fue oír la palabra ‘agua’ y nos tiramos encima del coche jeje, vamos que casi ni dejábamos subir a los otros compañeros.
Después de beberme el agua fresquita meto el plato mediano y me digo a mi mismo que hasta arriba!!! adelando a otros 6 o 7 sufridores pero al km veo que me alcanzan y encima para colmo me dejan tirao, me va a dar un patatús, miro el cuenta kilómetros y veo que me quedan 3 km todavia para coronar, se me ocurre la idea de coger el bidón de agua calentorra e imbebible y empapar un mallot que llevaba de reserva ‘coño si voy a usar algo de la mochila’ y ponérmelo en la cabeza debajo del casco. ‘Toma ya!!! Debo parecer un expedicionario del desierto, Laurence de Arabia o un cateto de Villalba, bueno lo segundo ya lo soy así que me quedo con lo de Laurence de Arabia que mola mas.
Continuo comiéndome el tarro ‘que pensaran mis colegas, tengo que acabar por ellos, con lo bien que se está en la playa con una cervecita helada, mañana es domingo y el lunes me toca currar…’, en fin, muchas dudas y mucho calor, con razón lo llaman el infierno cantabro y yo un diablillo mas o debo de ser súper tomate del calor que hace y lo blancucho que soy ya que me siento abrasadito… Pero de pronto baja un coche anunciando que el primer clasificado ya viene de vuelta, parecerá una tontería pero lejos de hundirme mas en la miseria me hace tener curiosidad por quien será y olvidarme de mis lloriqueos mentales. Pasa Fran Ventoso el primero ‘o al menos eso se comenta’ y me dedico a animarle mientras sigo dando pedales y mi curiosidad aumenta al ver cuánto le saca al segundo. Justo hay un rebaño de vacas tudencas que empieza a cruzar el camino del moral y claro mi pensamiento malvado atizado por el calor consiste en pensar, ‘Veras que leche se apreta alguno de los que baja contra una vaca!! Jeje, ya deliraba y decía tonterías, me rio por no llorar y eso que estuve a punto más de una vez.
Más adelante veo a un señor con un cencerro animando a todo el mundo justo antes de llegar a la cima, que señor tan simpático, nos echaba mierdas encima para que diéramos mas pedales y así pudiéramos volver, decía que no tenía todo el día el jodio!!. En la cima espero 5 minutos a Pablo mientras recargo agua en el moral y al ver que no viene me tiro hacia abajo, confió en que consiga acabar, aunque me temo lo peor
En el descenso del moral iba animando a los que volvían y les quedaban menos de 25 km. ‘Seré gilipollas!! qué coño hago animando a unos tíos que me van a meter 6 horas!!!’. Después del descenso nos mete la organización unos km de carretera por llano, ‘sin árboles claro que hay que ahorrar’ y que paso como puedo.
En el avituallamiento de Bárcena Mayor me meto dos sándwich en la boca, un plátano y otro para el mallot y recargo agua, me quito mi turbante ya que la gente empezaba a mirarme raro y comienzo a subir Cruz de fuentes, se agradece que la subida comience entre un bosque de arboles y un rio y los de la organización tan majos ponen otro cartel insinuando algo “truchas no creo que cojas pero pájara igual si” o algo así ponía, la verdad es que no se que querian decir con aquello, ‘quien sería la pajara esa’.
Bueno, parece que los momentos de crisis se han quedado atrás y el pedaleo es más fluido, en una curva me encuentro en una sombrita a Miguel Ángel, que tío solo le faltaba la sombrilla y la hamaca, total que decidimos seguir con las risas, ‘a mí me duele el culo, a mi también jeje’, parece que nos la han clavado pero bien, a todo esto jodidos como gorrinos y el mas bien esperándome cada dos km o así ya que iba bastante mejor que yo, coronamos cruz de fuentes mejor de lo que pensaba ya que es un puerto de 15 km y mi cuenta kilómetros me dice que todavía me quedan 2 km de subida y eso que empiezo a bajar, esta tecnología se jode con el calor!!!, Palomera y Venta vieja son dos tachuelillas y nos recreamos en el paisaje que es espectacular. Miguel Ángel me va esperando en todas las subidas y en las bajadas, ya que estoy muuu torpe y cansado. Bajando la primera parte de Venta Vieja me comienzan a doler las manos bastante pero aguanto como puedo, finalmente llegamos al Arroyo Juzmeana km 133 son las 19 de la tarde y solo nos queda subir otra vez el Moral, suponemos llegar a las 21 horas ya que sopla viento sur suroeste, creo pero no estoy seguro. Comenzamos a subir el moral por última vez y vamos echando cuentas de la vieja, ‘si subimos a 8 de media, en una hora estamos arriba. Los cojones una hora, llevamos 2 km y la media a bajado de 8 a 6 así que nos sigue quedando una hora’. Miguel Ángel me comenta mientras subimos con más pena que gloria que tose cuando respira fuerte, a mi también me pasa y lo achacamos al polvo que hemos tragado durante todo el día, ‘parece que nos hemos fumado 5 caliqueños’, seguimos parando cada dos km hasta arriba del moral, ya solo nos queda la bajada y cuando comenzamos a bajar nos volvemos a encontrar al señor del cencerro que nos felicita y nos ve con otra cara, ya no nos echa tantas pestes!!, ‘menudo crack el tío se ha tirado todo el día en el monte dando voces!!’.
Continuamos el descenso con un dolor de manos brutal hasta que llegamos a la carretera y nos juntamos con dos chavales del comando Illescas ‘creo que se llama así’ que llevaban las mismas penurias que nosotros hablamos un ratillo entre nosotros comentando la jugada y nos ponemos a tirar con fuerza a 30km por hora hasta la meta, no me lo creo encima vamos tirando del grupo como unos miquinas!!. Cruzamos la meta cogidos de la mano miguel Ángel y yo como si se tratara de dos quinceañeras con una sonrisa de oreja a oreja, me espera mi churri y me da un super abrazo que casi me crujen todas las vertebras.
María está en la meta ya que no ha podido acabar pero Julio está terminando ‘joer que campeón y eso que iba con el hombro magullado’ decidimos ir mientras acaba a comer algo de pasta. Una pasta muy rica que nos da la organización jeje ‘yo creo que es el único punto a mejorar por la organización para alcanzar la perfección ya que a estado de 10’.
Cuando llega Julio nos hacemos la foto de alternativos de rigor, pero me quedaba alguien que me había dicho que tirara en el moral, era Pablo que llego sobre las 22 horas el pobre me debió de llamar al móvil cuando llego a meta pero ni me entere ya que la mochila la tenia lo mas lejos de mi posible ya que me daba alergia, ‘como pesaba la jodia que asco la he cogido!!! No entiendo a Pocholo’ Cuando me di cuenta de que había llegado me di un alegrón de los gordos ya que el pobre había entrenado muy poquito y eso tiene mucho mas merito.
Yo lo siento mucho pero el año que viene vuelvo de cabeza aunque sea para apoyar a que la acabe María. Espero que se anime la gente que de verdad merece la pena pasar esta vivencia tan bonita.
El cronicón torpedil
Venga, por si algun@ tenéis problemas para conciliar el sueño
EL SOPLAO 2010
8:00 AM SALIDA Km 0
Montonazo de gente, bastantes conocidos como Bruno (Yorlin), Rey Carlos, Robaguilera, Popuser, Lala… tiempo espléndido, chupinazo y ¡a subir! María y yo empezamos nuestra aventura dispuestos sobre todo a pasarlo bien y a comprobar si nuestras recientes dolencias nos van a dar la lata o no.
Caviedes Km 23
Hasta aquí todo genial, nos encontramos bien de la pierna (ella) y del hombro (yo). El ritmo lo va marcando María y se la ve muy suelta pero sin forzar la máquina, que quedan un montón de kilómetros. Bebemos y cargamos agua en el avituallamiento sin parar más de 2’.
Subiendo al Soplao Km 27
Hace un sol de justicia y el calor resulta especialmente agobiante por la humedad. Zonas de subida rotas donde es preferible echar pie a tierra para no castigar las piernas. María empieza a sentirse mal precisamente yendo a pie. Empezamos a perder minutos y minutos.
Subiendo al Soplao Km 30
Ahora el terreno ya es de asfalto pero María se encuentra fatal, por fin la convenzo para que se pare a la sombra y menos mal porque instantes después la dan todos los males: retortijones, flojera, la tiembla el pulso… pasa un buen rato hasta que empieza a recuperar la normalidad pero desde luego no es el día para intentar esto, el sol cada vez aprieta más y más. Van pasando rezagados de la ruta y –milagro- una chica con la que se conoce (Annabel) del foro y que está un poco harta de subir en solitario. El caso es que deciden unir sus destinos ciclistas y yo continúo mi camino.
Cumbre de El Soplao Km 33
La “operación remontada” empieza aquí y ahora para mi y no lo puede hacer peor: calculo que hemos perdido más de 1 hora sobre el ritmo que habíamos planificado para llegar ambos a meta justo antes del cierre así que o gano tiempo a cada kilómetro o me vuelven a cerrar el control en el km 133 como el año pasado (y entonces me tajo las venas allí mismo).
Más problemas: en el avituallamiento se han quedado sin comida, sus palabras textuales son “que ha pasado mucha gente”. En fin, tenemos un intercambio de pareceres y pienso que o me como a un organizador o mejor me largo. Esto se suma a que el desayuno de nuestra casa rural ha sido miserable como pocos en mi vida hotelera. Como tampoco soy un tío con muchas “reservas” me asusta el panorama hasta el km 66 donde está el siguiente avituallamiento
Puente Nansa km 44
He bajado el Soplao tan rápido como he podido, que los que me conocéis ya sabéis que eso no es mucho. Ahora empieza la subida al Monte AA, primero muy suave por carretera y luego empinada por pista. Encuentro a dos ciclistas de Cabezón que van marcando un ritmillo considerable y me junto con ellos para tirar y darnos relevos pero resulta que no están haciendo la prueba, les caigo bien y me dicen que yo a rueda que me llevan hasta las rampas más duras, así lo hacen durante bastantes kilómetros y ahí gano un buen tiempo pero ahora llegan los rampones y el calor es tremendo, voy bien de piernas pero la cabeza me va a estallar. Encuentro un pilón para las vacas y allí que me sumerjo a ver si bajamos la temperatura y no revienta el radiador. Me duelen las piernas y el culo, estoy deseando que empiece la bajada para ver si se pasa
Monte Aa km 52
Bajando me duelen mucho las manos de frenar y un poco el hombro lesionado, estoy deseando que acabe la bajada para ver si se pasa.
Los kilómetros que van del 60 al 66 donde me espera el avituallamiento se me hacen eternos y eso que es casi llano. Definitivamente me he quedado sin carburante y también sin agua. Cuando alguien me pasa intento pillar la rueda un rato y así mal que mal me planto delante de los bocadillos.
Casa del Monte km 66
Allí están nuestros amigos cántabros Cova, Ana y Berto que han venido desde Santander a darnos ánimos; apenas les saludo y les arranco de las manos las cervezas que se estaban tomando. Inmediatamente empiezo a trincar bocadillos que en número no inferior a 4 engullo como una boa y voy pasando a fuerza de Aquarius. Debo estar tan congestionado y rojo que Cova me ofrece crema solar, me embadurno y dispongo a partir (todo esto en 5’ como mucho) cuando llega por allí María que ha bajado en una furgoneta de la organización. Besos, ánimos, últimas voluntades y a subir el Moral con entusiasmo que el año pasado no me costó ningún esfuerzo
Subida al Moral km 66 al 78
Señoras, señores: con ustedes la madre de todas las petadas. Aquello parecía un ajuste de cuentas de la mafia: cuerpos inertes tirados por las dos cunetas descomponiéndose al sol porque las poquísimas sombras que había estaban colapsadas, un montón de compañeros dándose la vuelta y dando también por terminada la aventura. Yo me encuentro mal pero según va pasando el tiempo… me encuentro peor y cuando creo que la cosa no puede empeorar me doy cuenta de lo equivocado que estoy. No sé la temperatura que podía haber allí a esa hora, alguien comentó que 35º. Sospecho que además del calor, comer tanto de golpe y tan deprisa me está sentando como un tiro, tengo un flato que asusta. A la desesperada no me queda otra que emplear la táctica Quartza así que me bajo de la bici y empiezo a caminar lentamente, lo que os aseguro que no fue nada fácil a pesar de que la pendiente no era pronunciada. Pensamientos negativos: “¡joder! ¡estoy volviendo a perder todo lo que había recuperado!” Pensamientos positivos: “bueno, estoy pasando a un montón de gente (los de la cuneta) y a mí me pasan pocos”.
Me acuerdo de lo que sufrió en esa subida Iñaki el año pasado y pienso en que si estuviera allí me animaría a seguir porque, “¿quién sabe? Igual uno después se recupera”. Creo que me subí la mitad del puerto andando y a partir de ese momento decidí no mirar la hora, seguir y que lo que tuviera que ser, fuera. Coroné y sin parar tiré para abajo hasta el avituallamiento que está al final de la bajada donde repuse líquidos y sólidos.
Bárcena Mayor km 92
Empieza la subida a Cruz de Fuentes, nada, 15 kilometrillos sin apenas descanso pero ya me encuentro mucho mejor. La temperatura ha empezado a descender y además esta subida se hace prácticamente a la sombra de un bosque precioso, creo que en su mayor parte se trata de un hayedo. Rampas suaves y otras que no lo son tanto. Voy metiendo plato mediano y poniéndome de pie sobre la bici para relajar un poco la popa. No me quiero cebar pero las sensaciones son cada vez mejores y cuando me quiero dar cuenta llevo ya la mitad de la subida. Paro un minuto para comer medio plátano, unas pasas y de nuevo para arriba hasta el final donde espera el repostaje.
Cruz de Fuentes km 108
Corono el puerto atacando pero no a los compañeros sino a las naranjas del avituallamiento, me zampo el otro medio plátano y algún dulce, bebo 1 litro de Aquarius y relleno cámel y bidón. Novedades: por primera vez desde las 10:00 tengo que bajar la cremallera del culote porque llevo 9 horas sin orinar y eso que he bebido como un cosaco en día de paga. Creo que he pasado unas horas ligeramente deshidratado. Vuelvo a mirar el reloj y hago mis cuentas, a este ritmo estoy seguro de que llego al control de cierre sin problemas. Unos estiramientos y a seguir. Ahora toca una bajadita corta antes de subir de nuevo.
Palombera km 113 y Venta Vieja km 120
Dos tachuelas de nada separadas por una bajada que se suben sin sentir y desde allí 13 kilómetros en su mayor parte de bajada hasta el control del 133, a donde hay que llegar antes de las 21:00h. Aunque sé que me sobra tiempo disfruto dando caña en la bajada donde –contra lo que es habitual- muy pocos me pasan
Arroyo Juzmeana km 133
Control, avituallamiento y comienzo de la última subida del día: el Moral por la cara donde lo bajamos antes. Me ha sobrado 1 hora y sigo encontrándome mejor a cada rato que pasa así que arranco la subida y voy dejando gente atrás salvo algún máquina que otro que hace lo propio conmigo.
El Moral km 142
Amigas y amigos, querido público… ¡no va más! A disfrutar de la última bajada. Hablo con Bruno por teléfono y me recuerda sus palabras en la Fuenfría el día de la Cercegovia Entreverediana, minutos antes de mi galletón en el hombro “ahora a bajar con cuidado para redondear este día tan estupendo”. Le hago caso –dentro de un orden- pero también suelto los frenos con precaución. A unos 8 km de la meta hago piña con 2 chicas que iban tan eufóricas como yo y nos vamos dando relevos hasta el final, gritando, haciendo que algún semáforo se ponga rojo por ir a más velocidad de la permitida y con una sonrisa de oreja a oreja. Cincuenta metros antes de meta un último susto: la combinación de un conductor bastante merluzo con las señales ambiguas del de protección civil casi dan con mis huesos en tierra. Como soy de natural pacífico me largo de allí con un simple manotazo en el cristal pero mis recientes amigas le dicen cuatro palabritas al dueño del coche.
Meta de Cabezón km 165
Son las 10 de la noche y ahí estoy cruzando la meta entre los ánimos de unos cuantos amigos y amigas y de un montón de gente que no me conoce de nada. Junto a sus voces escucho las de Rosa, Jose, Gaby, Josean, César, Manolo, Alberto, Javi (unos cuantos Javis), José, Álex, Axel, Pilar, José Carlos, Kantoso, Adriano, Toñi, Paula, Álvaro, Mariaje… como si también estuvieran allí. Me acuerdo del año pasado pasando bajo la pancarta con mis dos compañeros de fatigas Miguel Ángel e Iñaki aunque fuera de control, sé que Mig ya ha cruzado la meta con Juanjo y echo de menos a Iñaki que este año no ha podido acompañarnos por tener algo bastante mejor que hacer como es cuidar del pequeño Eneko. También me acuerdo de mi buena amiga y mejor fisioterapeuta Irene sin cuyos cuidados no hubiera recuperado mi hombro en tan poco tiempo y me hubiera perdido todo esto. Es el momento de olvidarse de plátanos, barritas y bebidas energéticas y comprobar cuántas cervezas te puedes tomar antes de caer dormido como un ceporro.
A eso de la una mientras vamos en coche de vuelta al hotel nos seguimos cruzando con ciclistas que aun bajan del Moral rumbo a meta. Viéndolos me da por pensar que en estas pruebas el mérito se mide leyendo al revés la clasificación, claro que soy parte interesada porque de ese modo tendría un auténtico puestazo.Y el año que viene… tampoco vuelvo